#michireceta | TORRIJAS AL HORNO SIN AZÚCAR

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¡Hola a todas!

Para hoy tenía preparada una ensalada con langostinos picantes, pero, de repente, me di cuenta de que la Semana Santa daba comienzo y me pareció una buena excusa para experimentar en la cocina con mis primeras torrijas.

En mi casa es tradición comerlas cada año en esta época y yo siento especial devoción por las que cocina mi madre, pero quise darle una vuelta de tuerca y preparar un postre tradicional menos calórico y, por qué no, más saludable.

Por supuesto que yo comeré a lo largo de estos días de los dos tipos sin ningún remordimiento, así que no creáis que con este post mi misión es “condenar” la receta original, ¡ni mucho menos!, pero sí que me gusta ofrecer más opciones para aquellas personas que, por un motivo u otro (dieta, filosofía de vida, salud), han decidido buscar una alternativa al azúcar y a las frituras.

Así que si queréis saber cómo conseguir unas torrijas crujientes por fuera y jugosas por dentro…

¡Seguid leyendo! ;P

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Si os soy completamente sincera, no daba un duro por esta receta que, por cierto, fui improvisando sobre la marcha. De hecho, me conformaba con conseguir 9 rebanadas de pan comestibles que no hubiera que tirar a la basura con graves remordimientos de conciencia. Por eso, cuando di el primer bocado no podía creerlo: ESTABAN TREMENDAS.

Probablemente penséis que se trata de “orgullo de madre”, pero no. Soy la primera interesada en que lo que comparto los lunes en este blog no sea el primer churro que sale del horno :P

Como siempre, me serví de segundas opiniones para poner #eltickverdedefinitivo: la de Ángel y la de mi madre. ¿Conclusión? Esa misma tarde las 9 torrijas volaron y Ángel, mientras hacíamos la compra, se aseguró de que tuviera suficientes ingredientes para volver a hacerlas.

“Total… ¡Si esto no engorda!”
“Bueno, tampoco nos pasemos”
“Pero… ¡son más sanas!”
“Bueno, tampoco nos pasemos”

Pero ya sabéis lo que dice el refrán: “Una vez al año…” ;)

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La torrija es un postre de origen europeo del que se empezó a hacer referencia en España a partir del siglo XV. Aparece en un recetario de 1607 (“Libro del arte de cozina”, de Domingo Hernández de Maceras) y se cree que comenzó a relacionarse con la Cuaresma por la necesidad de aprovechar el pan que sobraba aquellos días en los que no se comía carne.

Y ésa es justo una de las características que más me gusta de muchos de nuestros postres “de toda la vida”: saber dar salida a aquellos alimentos que tenemos rondando por la cocina y que por X circunstancias han dejado de estar en óptimas condiciones para su consumo habitual. Entended que hago referencia a cosas como pan un poco duro o fruta y verdura que ya no parecen “de anuncio”, que nadie crea que puede reutilizar carne de dudoso aspecto y salir triunfante :P

Las torrijas clásicas (de leche o vino) se fríen en abundante aceite y suelen bañarse con almíbar, por lo que al comerlas pueden resultar algo contundentes e, incluso, empalagosas. Esto último me sucede especialmente con las que llevan miel y ya han pasado más de un día en la bandeja: están tan empapadas que con merendarte una ya te da pereza pensar en la hora de la cena.

Por eso la alternativa del horno me sedujo tanto. Sin duda, el resultado sería más ligero, digestivo y, además, podría disfrutar de un bocado crujiente sin tener que dejar de lado esa característica miga melosa de su interior.

¿Lo mejor? Se tarda mucho menos y al acabar parece que en nuestra cocina no ha pasado nada ;)

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INGREDIENTES

Pan (del día anterior)
350ml bebida de almendras
1 huevo ecológico
2 cdas sirope de ágave
Ralladura de un limón y de una naranja
1 ramita de canela
Canela en polvo
Cacao en polvo 100% puro

RESPECTO AL PAN: Durante esta época del año es habitual encontrar panes “específicos” para torrijas. Dependiendo de dónde soláis comprar el pan, conoceréis ésta u otras variantes. Yo tengo la suerte de vivir en un pueblo con unas panaderías excelentes, así que no me planteo elegir pan del supermercado. Que, ojo, no tengo nada en contra de él, pero cuando uno se acostumbra a un buen pan “de pueblo” no le es infiel con facilidad ;)

Personalmente, el de molde no me gusta para hacer torrijas, prefiero barras más consistentes cuya miga sea capaz de absorber líquido sin desmoronarse y que, por supuesto, la corteza mantenga su forma.

Si queréis hacer esta receta más saludable, elegid pan integral, pero pan integral de verdad. A mí me gusta para el día a día, pero pensando en un postre me parecía más apetecible el “blanco” :P

RESPECTO A LA BEBIDA DE ALMENDRAS: Cuando pongo “bebida” muchas me preguntáis que si es “leche” y, sí, lo “es”. Acostumbro a llamar bebidas a todas las que son de origen vegetal porque considero que etimológicamente es más correcto, pero si tengo que cambiarlo para que todas nos entendamos mejor, por mí no hay problema :)

La cantidad es orientativa, ya que depende del pan que vayáis a utilizar y de lo empapadas que queráis que queden.

Cuando vayáis a comprarla leed con atención los ingredientes. A veces, por muy inverosímil que parezca, el listado contiene azúcares añadidos. Sí, incluso cuando en el cartón pone “la original”, “sin azúcar”, etc. Dependiendo de cómo esté mi economía compro Ecomil (7% de almendras) o Almond Breeze Zero (3% de almendras).

RESPECTO AL SIROPE DE ÁGAVE: Para quien no lo sepa, es un endulzante con un índice glucémico inferior al del azúcar blanco. Además, su poder endulzante es más alto, por lo que necesitamos una cantidad muchísimo menor ;). Si no tenéis en casa, no torzáis el morro creyendo que ya no podréis continuar con vuestra Misión Torrija 2018: usad lo que tengáis. Si no queréis optar por azúcar, seguramente tengáis endulzantes de otro tipo como stevia, incluso miel ;). Si os interesa comprarlo, no tendréis problemas, ya que se encuentra con muchísima facilidad. Yo lo compro en Mercadona (prestad atención y que la composición sea 100% sirope de ágave sin azúcares añadidos).

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 PREPARACIÓN

1. En un cazo/cacerola ponemos la bebida de almendras a calentar junto con el sirope de ágave, las ralladuras de la naranja y el limón y la ramita de canela.

2. Removemos para que el sirope se disuelva bien y esperamos a que hierva. En el momento en el que la bebida comience a burbujear, retiramos del fuego y dejamos reposar hasta que se enfríe.

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Aquí tenemos dos opciones:

Prepararlo la noche anterior (o con antelación) para que la mezcla repose durante varias horas y se impregne por completo de los aromas de la canela y las pieles de nuestros cítricos.

Esperar al menos 30 minutos y seguir nuestro ritmo. Ésta fue la que elegí yo porque 1) tenía mucha curiosidad por saber cómo saldría el experimento y 2) la luz me iba a abandonar en cualquier momento y no podría seguir haciendo fotos.

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3. Mientras esperamos, cortamos la barra de pan en rodajas de un par de centímetros de grosor. No hace falta que lo hagamos con escuadra y cartabón, pero sí que debemos tener en cuenta qué es lo que queremos: una torrija demasiado fina será difícil de manipular y una demasiado gruesa no quedará tan jugosa por dentro.

4. Retiramos la ramita de canela y las ralladuras y vertemos el contenido del cazo sobre la fuente en la que hayamos dispuesto nuestras rebanadas de pan. Es importante que no estén completamente pegadas unas a otras porque el pan se hinchará ligeramente al absorber el líquido.

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5. Dejamos que se empapen alrededor de 10 minutos o hasta que miremos la bandeja y podamos ver perfectamente el fondo. Cuando pasaron los primeros 5 minutos les di la vuelta :)

6. Ponemos a precalentar el horno a 180ºC con grill arriba y forramos con papel vegetal la bandeja que vayamos a meter dentro.

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 7. Batimos el huevo y pasamos cada rebanada de pan por él, mojando las dos caras con cuidado para que no se nos rompan.

8. Colocamos en la bandeja y las metemos al horno en la posición más alta (o la segunda, dependiendo de la potencia de nuestro horno) durante 20-30 minutos.

Iremos observando y cuando la superficie esté dorada, les daremos la vuelta para que el otro lado se haga del mismo modo. En este paso yo aproveché para espolvorear un pelín de canela en polvo.

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9. Al sacarlas nuestras opciones para decorarlas (y mejorarlas) son casi infinitas.

Yo opté por espolvorear una cucharadita de cacao por encima y, además, agregué un pelín de canela en polvo más: ¡riquísimas! El toque del cacao es muy sutil, pero, sin duda, se nota que hay algo especial en ellas ;)

Por su parte, Ángel decidió poner un poco de miel por encima :)___

No sabría decir cómo me gustaron más, si recién hechas o por la noche… Pero lo que sí puedo confirmaros es que, a estas horas, mientras vosotras me leéis, la segunda hornada ya estará convenientemente emplatada en la mesa de Villa Ratón.

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Espero que os haya gustado esta receta y que no os hayáis dejado engañar por la “cantidad” de pasos. Es SENCILLÍSIMA de llevar a cabo y la elaboración es mínima, ¡se hacen prácticamente solas! :)

Ya me contaréis qué os han parecido en comentarios, en los que también os animo a compartir vuestros propios trucos.

Muchísimas gracias por leer, comentar y compartir. Nos leemos el próximo miércoles con una nueva entrada sobre la paleta Star Lit de Make Up Forever.

¡Feliz lunes! <3

 

11Comentarios

  1. Maria says:

    No puedo con mi vida señorita Mariko!
    Llevo todo el día viendo fotos de torrijas por aquí, por instagram, me las mandan en los grupos de WA!! Esto es un infierno..
    Así que no me queda más remedio que hacerlas yo también o me podrá el ansia viva.
    Vengo a hacer las torrijas de mariko al horno, porque estamos en la operación bikini desde… 2012 y tampoco hay que pasarse con los fritos.
    Voy a ver como amoldo tu receta y veremos que sale xDDD.

  2. Inma says:

    Me encanta la receta, estoy embarazada y con diabetes gestacional, he probado la receta y además de estar de rechupete me ha salido bien el nivel de azúcar, yo las he terminado con sirope de agave que lo he descubierto hace poco y con canela.
    Han desaparecido en un día y ya estoy preparando la segunda hornada.
    Gracias por la receta.

  3. Anna says:

    Hola!

    Las torrijas me pirran. Soy una panera de atar. Mi madre dice que de pequeña sobrevivía a base de pan y agua, como los reos, no te digo más, jijiji

    Esta versión horno me parece más digestiva que la versión fritura. No tengo problemas de báscula, así que no la prefiero por cuestiones Fit, sino por cuestiones de motilidad gástrica… 2 torrijas a media tarde y mueres en el intento digestivo, jijij

    Por cierto, a mí me gustan más al dia siguiente…

    Gracias por la sugerencia horno
    Muxutxos | Anna

  4. Mongaor says:

    Pues tienen buena pinta, a mi las torrijas nunca me han gustado, la verdad, y eso que soy dulcera… Pero esta receta soy capaz hasta de hacerla…ya te diré algo si la pongo en práctica. Besos flor!

  5. Eneri says:

    Creo que es de los pocos postres que no me gustan, pero aquí me tienes leyendo la receta jaja

  6. Shia Hertally says:

    ¡Delicioso! Me las apunto para probarlas. Parecen fáciles de hacer y sobre todo, una opción más ligera a las torrijas tradicionales. Gracias por compartirlas Mariko ˆˆ

  7. Dori says:

    ¡Buenos días! Menuda pinta tienen. Como ya te dije en alguna ocasión, no soy de dulces y he de decir que nunca probé las torrijas , sí, como lees, nunca las probé jajajaja, además (otra pequeña confesión) creo que soy de las pocas extremeñas que no le gusta el tomate crudo, ¿cómo puede ser que viviendo en una tierra donde el tomate se siempre por “doquier” no te guste? Pues siiiii, no me gusta, así soy yo jajajaja. Igual me animo y las hago el día de Jueves Santo (pero tendré que hacer también arroz con leche que a Paco le encanta) ya te contaré. El miércoles estaré por aquí de nuevo. ¡MUA!

  8. Laura says:

    Pero bueno Mariko!
    Ya tengo receta dulce para esta semana, que ganas me han entrado de ponerme manos a la obra, pero esperaré un poco que aún me queda bizcocho de espelta
    Eres una máquina, ya tengo papel y boli listo para la siguiente #michireceta e irme a hacer la compra jijiji
    Un beso!

  9. Irene says:

    Hola!!!!
    Yo soy fan incondicional de las de mi madre. Las hace con azuquitar y canela por fuera, le salen deliciosas y ya estoy ansiosa por catarlas de nuevo este año. Pero sin duda esta receta me ha parecido muyyy interesante y la llevaré a cabo. Tienen una pinta increible! Gracias!!

  10. Monica says:

    Hola Mariko! Que bien empezar el lunes con una michireceta tan apetecible… Yo siempre hago las de toda la vida, aunque sin miel xq m gustan mas “secas”, en casa de mis padres y abuelos no había tradición, así que tuve que iniciarla yo, jijiji! Sin duda probaré estas fiestas ha hacer tu receta, supongo que estarán distintas pero igualmente deliciosas. Me gustan mucho tus recetas y me encanta cocinar, así que me chiflan estas entradas del blog. Besos y a la espera de la star lite!

  11. Patry says:

    Buenos días!!! Ha sido leer el título y decir a ver si son como la q hice yo!!! Y siiiii!! Las hice el otro día y la verdad es que en el horno quedan riquísimas me gustan más q fritas por q no empalagan tanto! Yo eche stevia en la leche y luego una vez echas un hilito fino de miel en cada una la próxima ve pruebo con Canela y caco!!!

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