Mi viaje a París: Día 1

Después de repasar en este post algunos de los aspectos más generales a la hora de preparar cualquier tipo de viaje, ha llegado la hora de “entrar en materia”.

Hoy quiero compartir con vosotras qué hicimos durante nuestro primer día en París. Al haber “perdido” toda la mañana viajando a Madrid y cogiendo el avión, creíamos que la tarde no iba a dar mucho de sí. ¡Pero nos equivocamos!

Si seguís leyendo, os cuento más ;)

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Como ya sabréis de sobra, en España comemos mucho más tarde que en el resto de Europa, así que después de llegar al hotel, pasar por recepción y dejar las maletas en nuestra habitación, nos lanzamos a la calle sin más preámbulos en busca de cualquier sitio en el que calmar a la bestia el hambre.

Eran las 14:55h y casi todos los restaurantes que fuimos encontrando ya no admitían comensales, al menos tuvimos la suerte de toparnos con un italiano pequeñito con buena pinta y precios más que aceptables llamado Il Refugio. Aunque mi idea de primer almuerzo en París era completamente diferente, después de todas las horas que llevábamos sin tomar bocado y de un medio de transporte a otro, había pocas cosas en el mundo que se me antojaran más apetecibles que una buena pizza.

El encargado nos invitó a sentarnos y mi chico y yo no tuvimos dudas: ¡dos pizzas 4 quesos para los turistas, s’il vous plaît!

Una anécdota muy graciosa para nosotros fue cuando apareció una chica con su perro y, al fijarnos, nos dimos cuenta de que se trataba de un Sr Croqueta (aka bulldog inglés) completamente blanco y lindísimo. Viajar cuando un miembro de tu familia es un animal es difícil, pero desde aquí quiero darle las gracias a nuestra amiga Mari Carmen por hacérnoslo tan sencillo siempre. No me extraña que mi gordito la adore :)

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No sé si peco de ignorante, pero París no me pareció TAN caro como nos lo había pintado todo el mundo. No es barato, no nos engañemos, pero esperaba unos precios mucho más desorbitados en todo. Algo muy bueno (y que deberíamos implantar en España) es que es muy fácil evitar sorpresas antes de pasar a cualquier sitio porque tienen la carta con los precios en la puerta. Así, uno sabe a qué atenerse antes de sentarse y comenzar a pedir viandas a la aventura (o desventura).

Un consejo de la guía de viaje que nos vino de perlas fue relacionado con las bebidas. Sin duda, es lo que más encarece las comidas. En el caso del italiano, los dos preferimos pedir unas Coca-Colas bien fresquitas porque nos apetecía muchísimo (4€ cada botella de 330ml), pero es perfectamente aceptable pedir a los camareros agua del grifo y no mineral. Esto abarata un montón la cuenta final y, además, está bastante buena. Con un “carraf d’eau, s’il vous plaît” estamos salvados :)

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Blusa Era Biombo13 (New, Colección Sonora), pantalones de traje Mango (old), blazer Zara (old), zapatillas Converse Platform, bolso Salvador Bachiller (S/S 2015) y gafas Miss Hamptons (S/S 2015)

Yo ya salí de casa vestida para no perder tiempo en el hotel cambiándome, así que pensé en algo cómodo pero también arreglado y con un “toque parisino”. Aunque por las mañanas nada más levantarme eché de menos mis vaqueros, me alegro de no haber incluido ninguno en mi maleta. Estoy segura de que no hubiera utilizado otra cosa y para calzarme unos jeans siempre hay tiempo, pero para visitar París y mimetizarme con el ambiente sólo tenía tres días :)

Después de todo lo que había leído y de mis ideas preconcebidas, esperaba que la gente fuera mucho más elegante de lo que realmente iba. Quizás se debiera a la cantidad de turistas que estábamos invadiendo la ciudad, pero no noté diferencia alguna con Madrid, por ejemplo. Quienes me sorprendieron en general fueron los chicos, ellos sí que lucían más sofisticados que los españoles. O en palabras de Ángel: “Van todos hechos un pincel” :P

Ahora sólo quedaba lo mejor: disfrutar durante toda la tarde de las calles y del buen tiempo con el que nos recibió la Ciudad de las Luces. En este aspecto tuvimos muchísima suerte: no hacía calor, pero la temperatura se mantuvo en los 18ºC-20ºC durante las mañanas/tardes y, encima, con sol. Creo que es una temperatura ideal para hacer turismo, ya que hay que caminar muchísimo y permanecer un montón de horas a la intemperie. No es cómodo hacerlo ni con excesivo calor, ni con frío.

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El hotel estaba cerca del Arc de Triomphe, así que, guía en mano, decidimos que sería lo primero que visitaríamos. Lo cierto es que yo no tenía especial ilusión en verlo, pero cuando empezó a vislumbrarse en el horizonte me impactó muchísimo. No sé por qué, pero en mi mente era del tamaño de la Puerta de Alcalá y… ¡Nada que ver! Es una mole imponente de 49 metros de altura y 45 de anchura que, al menos a mí, me dejó con la boca abierta. Tanto que escribiendo estas palabras no puedo evitar emocionarme un poco :)

Para quien no lo sepa, este arco lo mandó construir Napoléon para conmemorar la victoria en la batalla de Austerlitz. Lo curioso es que el ejército francés nunca llegó a desfilar por él con todos los honores en vida del Emperador Francés, hubo que esperar a su muerte para que esto sucediera.

A sus pies se encuentra la Tumba al Soldado Desconocido, algo con lo que yo no contaba en absoluto. Ésta honra a todos los soldados que perdieron la vida en la Primera Guerra Mundial y está coronada por una llama que permanece continuamente encendida. Todos los días, a las 18:30, vuelven a reavivarla siguiendo un protocolo bastante ceremonioso.

El 25 de septiembre, por desgracia, estaba cerrado al público el acceso al interior (donde se encuentra un museo que cuenta la historia del edificio). Y, por suerte, pudimos ver ondear una inmensa bandera francesa que desapareció al día siguiente sin dejar rastro. Si no hubiera sentido nada durante esta breve visita, hubiera tenido suficiente con contemplar su arquitectura externa y quedarme embobada con las esculturas, pero… Tenía claro que al día siguiente tenía que volver para recorrer sus entrañas y, sobre todo, para estremecerme con unas de las mejores vistas de la ciudad.

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Casi por inercia, cogimos la Av des Champs-Élysées (mide 1910 metros de largo) por la acera izquierda y la primera tienda que encontramos fue Cartier. Ya os conté en mi último post de compras que tenía más ganas de seguir “nuestro rumbo” que de ir entrando en las tiendas. Está claro que en esta zona es donde se encuentra el comercio más selecto y lujoso -y donde la mayoría de cosas están fuera de mi alcance- pero tenía una desgana generalizada hacia las compras. En mis planes no cabía perder el tiempo en mirar ropa o cosmética, así que cuando entré en Sephora sentí tal agobio que lo recorrí entero a una velocidad terminal. Es tan grande y había tantísima gente que era imposible sentirse cómoda dentro.

Aunque, para hacer honor a la verdad… Sí que se me iluminaron los ojos al ver el cartel de Pandora y, bueno, digamos que así fue cómo pasé de tener dos charms, a tres. Una bolita con varios corazones esmaltados en rojo (regalo de San Valentín 2014), un corazón de plata (5º aniversario) y la Torre Eiffel de venta exclusiva allí (recuerdo de este viaje por nuestro 6º aniversario).

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Al final de la Avenida, en lugar de cruzarnos al otro lado, decidimos seguir recto para ver el Obelisco de la Place de la Concorde, la segunda más grande de toda Francia. Creo que casi todas las grandes ciudades europeas tienen ese encanto: el de no poder dejar de caminar porque siempre hay algo que ver a unos cuantos metros.

Comprendes a lo que la gente se refiere cuando dice que “París es descomunal”. No sólo sus calles principales son largas y anchas o sus monumentos titánicos, sino que al estar allí percibes algo enorme: lo que ven tus ojos, lo que asimila tu mente y lo que siente tu corazón.

Mirar al cielo para llegar a la punta del Obelisco, girar la cabeza para contextualizar todo lo que conoces sobre lo que ha ocurrido allí y cómo algunos de aquellos acontecimientos cambiaron la Historia… Pasamos un rato bastante largo, en silencio, cada uno absorto por sus propios pensamientos, hasta que miramos al frente y nos sorprendió una puesta de sol mavarillosa.

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Estábamos tan entusiasmados, que desde la Asemblée Nationale nos propusimos llegar hasta la Tour Eiffel. Total, siempre se veía al fondo, así que en el algún momento nos la encontraríamos, ¿no? Sólo era cuestión de seguir caminando :)

No creáis que seguimos ningún mapa, fuimos a la aventura contemplando las orillas y puentes que cruzan el río Sena y también nos perdimos por Les Invalides, adentramos por algunas cuantas calles emblemáticas más.

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Siempre he visto fotografías preciosas de la Tour Eiffel completamente despejada, como si saliera de la “nada”, por lo que una de las cosas que más me gustó fue encontrarme la construcción más famosa de la capital francesa casi de sopetón, escondida entre las calles y semi-oculta por los tejados.

Me pareció bastante particular lo cambiante que era el cielo de una zona a otra de la ciudad (y de un instante a otro). En unas zonas parecía que definitivamente se había hecho de noche, pero cuando nos queríamos dar cuenta volvía a envolvernos un cielo azul. Justo cuando estábamos en la Av Gustave Eiffel me di cuenta de que una de las frases que había leído en la guía era cierta: en septiembre se pueden ver los cielos más azules de París.

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Éste era el sitio que más ganas tenía Ángel de visitar, o, al menos, eso es lo que él creía hasta que acabó el viaje (ya descubriréis qué le impactó más :P). La verdad es que estar debajo de todas esas toneladas de hierro salpicado de luces es una experiencia que se debe vivir, al menos, una vez en la vida. En la guía también aconsejaban visitarla de noche, ya que iluminada parece que cobra vida. Además, cada hora se encienden miles de bombillas que parpadean durante unos minutos.

Ante este panorama, no reparamos en la hora que era y la cantidad de tiempo que, una vez más, habíamos pasado sin comer (sin tener en cuenta el helado). Las colas para subir al primer, segundo y tercer piso eran larguísimas y aún nos quedaba un trayecto considerablemente largo hasta el hotel. Francamente, ¡ni siquiera sabíamos “dónde estábamos”! Optamos por comprar un par de sándwiches en un kiosko de los alrededores y emprender el temido regreso. Llegaba el crudo momento de situarnos en el mapa :)

Como imaginaréis, llegamos a nuestra habitación literalmente molidos. Habíamos dormido apenas dos horas la noche anterior, nos habíamos desplazado hasta Madrid, habíamos deambulado por el aeropuerto durante un par de horas, tomado un vuelo y tooodo lo que os he contado hoy. A eso si le sumamos la cantidad de kilómetros que hicimos a pie, lo normal es que nos hubiésemos caído inconscientes en alguna esquina. ¡Pero resistimos! :)

Y por eso jamás olvidaré mi primer día en París.

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Creo que tampoco será posible deshacerme del resto de recuerdos. Y para asegurarme de ello, seguiré plasmándolos en este espacio en próximos posts.

Espero, de todo corazón, que os haya gustado éste y que hayáis disfrutado de las fotos <3

Un beso enorme.

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25 thoughts on “Mi viaje a París: Día 1

  1. Me ha encantado el post. Espero con ansia los siguientes! Estuve en París hace unos años y me encantó… Tengo ganas de volver :) Un beso!

  2. Ay!!! Pero qué ganas me dan de volver!!! Me ha hecho gracia tu comentario sobre cómo iban vestidos los chicos, porque a mi también me pareció que comparativamente con España ellos iban más arreglados. Yo necesité unos días tras volver para asimilar todo lo que había visto, porque era tal cantidad de cosas preciosas que me parecía increíble haberlas visto. Nosostros sacamos las entradas para la Torre Eiffel online, así nos ahorramos bastante cola. Hago mi apuesta sobre lo que más impresionó a Ángel: el Sagrado Corazón.
    Besitos!!

  3. Una crónica genial de París. Fui allá por 2004 de viaje con mis compañeros del instituto y la verdad es que tengo ganas de volver. Por aquel entonces me entusiasmó, pero siendo ahora más mayor todo se ve de forma diferente. Me pasó cuando volví a pisar Londres y estoy segura de que me volverá a pasar si vuelvo a París, (que seguro que si). Besitos!

  4. Me he emocionado muchísimo leyendo y viendo las fotografías de tu post, de verdad. París es muy especial para mí, he tenido la suerte de pasar allí mucho tiempo y leer tus descripciones con tanto sentimiento me ha puesto el vello de punta, en serio. Espero con ansia tus próximas entradas sobre tu viaje. Sin olvidar a mi adorado Madrid… Paris je t’aime!!

  5. Me encanta poder leer que París no es una ciudad tan cara como nos dicen…me suelen mirar extrañados cuando lo digo! Eso si hay que saber dónde ir, como en todos lo sitios. Y lo del agua del Sena…es maravilloso, puedes pedir una jarra de agua perfectamente. Es una ciudad impresionante llena de rincones mágicos.
    J’adore París!!

  6. Qué bonito post Carmen!!! Claro que con París pierdo el criterio ;-D
    He visitado la ciudad dos veces y sólo pienso en el momento de volver, además la última fue con mi madre y fue el viaje más especial que he hecho. Un poco más y no me la traigo de vuelta jajaja
    Chulísimas las fotos y perfecto redactado, una manera maravillosa de seguir aprendiendo cosas de la ciudad. Yo no llegué a entrar en el Arco de Triunfo, una de tantas cosas que quedaron pendientes. A mi me encanta caminar y se agradece la facilidad que tiene esta ciudad por ir de un lado a otro sin necesitar transporte público. Claro que se anda muchísimo, pero es que en cada esquina hay cosas por ver.
    Esperando ya la parte 2, un besito!!!

  7. Yo estuve en Paris el pasado mes de Noviembre, asi que pille una ciudad algo mas fria pero igualmente bonita con los puestos en los campos eliseos donde vendian diferentes cosas ( los gofres con chocolate estaban de vicio!! ) Yo si que entre en ese sephora y de hecho me sorprendio lo bien que me atendieron y todos los regalos que me dieron (me hicieron incluso la tarjeta de cliente y me regalaron una bolsa de cuero/simil). La verdad es que la torre eiffel es preciosa cuando la iluminan con las luces pero tienes razon, a mi lo que me sorprendio fue el arco de Triunfo, porque no me lo imaginaba asi de grande e imponente, y ya, si vamos en el autobus dentro de los carriles que rodean esa rotonda e intentamos salir de alli sin morir en un accidente, eso desde luego es impresionante!!

  8. Me ha encantado la entrada, las fotos son realmente bonitas. Cada entrada que subes de París me dan más ganas de volver. Has tenido mucha suerte con el tiempo, la temperatura que os ha hecho es ideal para turistear como tú dices. Las dos veces que yo he estado había ola de frío y la verdad es que era duro estar mucho rato en la calle, íbamos de cafetería en cafetería. Deseando ver el resto de entradas de esta serie, un beso :**

  9. Nena pero que bonito escribes¡¡¡
    Dan ganas de pillar el avión y marcharse a conocer esa bella ciudad,
    Que buenas fotos pero chica los helados me han encantado ^_^ jajajaja
    Un beso.

  10. Hola Mariko! Un post precioso, por las fotos y por la emoción que transmites con tus palabras!! Gracias por compartirlo con nosotras. Un beso y agur bonita:)

  11. Hola!
    En el anterior post sobre París comenté que llevaba algunos años intentando comer las uvas en París… y que estos post me iban a venir de perlas… pues unos días después mi marido me sorprendió con la reserva del hotel!!!

    Ahhhhhhhh me como las uvas del 2015 en París!!!

    Voy a pasar un frío del copón de la baraja, pero voy a tener una ventaja… no me voy a tener que preocupar de los outfits ni del maquillaje: plumífero tobillero, gorro hasta las cejas, bufanda hasta los ojos, eyeliner y punto, jijiji

    Magníficas fotos, magníficos textos, magníficos trucos (el agua del grifo me lo aprendo ya), jijiji

    Muxutxos | Anna

  12. Nunca he visitado Paris, así que me hace mucha ilusión leer este post. Me ha gustado la manera que has elegido de contar tu viaje…
    Cuando visito nuevas ciudades suelo ir bastante preparada, mapa, lista de lugares que hay que ver, curiosidades, si es posible un mini listado de restaurantes etc. pero confieso que al final el programa planeado se va siempre al garete y nos perdemos por las calles sin tener un destino establecido…fue así como encontré por ejemplo, la tienda Burlesque en Madrid jejeje
    Deseando leer las otras partes de tu viaje…un abrazo

  13. Hola!! que post tan bien redactado y que fotos tan bonitas!! La verdad es que con tus palabras compartes la experiencia de una forma que delata los buenos momentos que pasaste y además, anima bastante a visitar la ciudad! Con ganas de leer los próximos post de tu estancia en París!

    Un beso!

  14. Precioso post! Viaje contigo a París, sueño con hacerlo en un futuro no muy lejano si Dios me lo permite y muy bien acompañada. No hay nada mejor en la vida que recorrer el mundo, es maravilloso y más aún cuando puedes guardar recuerdos tan bellos y los compartes con alguien tan especial! Estaré ansiosa de leer lo que sigue, un fuerte abrazo!

  15. Impresionantes fotos!!!! A esto se le llama aprovechar bien el tiempo, que cantidad de cosas visitasteis en una tarde :D

    Besos guapos.

  16. Me ha encantado guapisima, gracias por compartir ese viaje tan especial. Las fotos son preciosas, ansiosa del siguiente post. Un besito muy fuerte. Y que sigamos viajando muchisimo, para mi es una de las cosas mas bellas.

  17. Aiiiiiiiiiiiii!! Qué preciosidad! París es la típica ciudad que siempre dices “tengo que ir” pero en realidad tampoco me he documentado mucho sobre qué ver allí o cómo son los monumentos… se da un poco “por hecho” y jolín… al ver estas fotazas me he enamorado. Tengo que ir ya. jajaja
    Ya tengo ganas de ver los demás posts… seguro que quedan cosas preciosas todavía.
    Me ha encantado el post.
    Un besazooooo

  18. Aiiii, qué pasada!!! Siempre digo que “ya tendré tiempo de ver París”, pero ha sido leerte y me han entrado unas ganas de visitarlo…. <3
    Espero con ganas el día 2! :D

  19. París es una ciudad especial. La primera vez que fui iba con muchísimas ganas y me sorprendió más si cabe. La vista desde el Arco del Triunfo me encantó, ves todas las avenidas que van a parar allí y puedes “cotillear” las azoteas con sus terracitas y jardines (me encanta hacer eso jejeje). Es una pena que no pudieseis subir pero así tienes excusa para volver!

    osotros alquilamos un apartamento pequeñito y super parisino (5º sin ascensor, imagínate cuando volvíamos después de todo el día andando) en Le Marais a través de Airbnb y nos gustó mucho la experiencia.

    Espero los siguientes post con ansia!!! Muaaaa

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